En que casos deberíamos pasar de la radiografía a la ecografía

La radiología y la ecografía son dos técnicas de diagnóstico por la imagen complementarias. Aunque el uso de la ecografía se ha extendido mucho ante la sospecha de una alteración abdominal e incluso tiende a sustituir a la radiología, ambas técnicas se complementan y la realización de radiografías abdominales previas a la ecografía puede aportarnos información importante, enfocar nuestros diagnósticos diferenciales y guiar la búsqueda de alteraciones.

Hígado

La radiología veterinaria y la ecografía veterinaria se emplean de forma habitual para valorar el hígado. Las radiografías nos proporcionan información sobre el tamaño, contorno, forma, localización y opacidad del hígado. La ecografía nos aporta la posibilidad de valorar los cambios difusos o focales del parénquima hepático al proporcionarnos información acerca de su arquitectura interna.

1. Aumentos de tamaño de la silueta hepática (hepatomegalia): El diagnóstico de hepatomegalia en las radiografías simples se basa en la valoración de la posición del eje gástrico, por un lado, y del grado en el que el eje caudoventral del hígado sobrepasa el aspecto caudal de las costillas, a nivel de la unión costocondral, por otro.

• Hepatomegalia focal: es más difícil de valorar en radiografías simples. La posición del diafragma, estómago y bazo nos ayudan a evaluar el lado izquierdo del hígado. El lado derecho del hígado se valora mejor en la proyección VD, ya que produce un desplazamiento del píloro hacia el lado izquierdo. Las alteraciones focales del parénquima hepático incluyen quistes, hematomas, granulomas, abscesos, hiperplasia nodular y neoplasia primaria o metastásica.

o Quistes: Suelen ser hallazgos incidentales. En ecografía, se caracterizan por tener paredes finas y bien definidas, contenido anecógeno sin presencia de ecos internos y un fuerte refuerzo posterior. Los quistes pueden ser congénitos o adquiridos y pueden ser solitarios o múltiples. Pueden afectar al parénquima o al tracto biliar. Los quistes adquiridos (biliomas o pseudoquistes biliares) que se forma fuera del tracto biliar suelen ser secundarios a traumatismo o debidos a una lesión iatrogénica del parénquima.

o Hematomas: La apariencia ecográfica de un hematoma varía con su edad. La hemorragia aguda del parénquima es ecogénica. Más tarde, el hematoma aparece anecoico o hipoecogénico hasta que se produce la reorganización del coágulo, cuando el contenido se vuelve ecogénico. Los márgenes suelen ser irregulares y mal definidos. Una ecotextura heterogénea resulta durante la retracción del coágulo, lisis y formación del seroma. En ocasiones pueden observarse mineralizaciones. La apariencia variable de un hematoma en el tiempo es similar a la de la necrosis, absceso o tumor y no puede diferenciarse únicamente mediante ecografía.

o Granulomas: son poco frecuentes en perros y gatos pero pueden darse con enfermedades fúngicas o peritonitis infecciosa felina. Las lesiones granulomatosas tienden a aparecer como nódulos hiperecogénicos. Pueden acompañarse de mineralizaciones.

o Abscesos: Suelen presentarse como una región central anecoica o hipoecoica con un margen hiperecogénico, irregular y poco definido, aunque su apariencia es variable y cambia con el tiempo dependiendo de la edad del absceso y de la aparición de necrosis central. La visualización de reverberación indica la presencia de bacterias productoras de gas. El refuerzo posterior puede verse si hay necrosis y licuefacción.

o Hiperplasia nodular: Tiene una apariencia variable y no puede establecerse un diagnóstico definitivo únicamente con ecografía. La hiperplasia nodular benigna es frecuente en animales mayores, puede aparecer hasta en un 70% de perros geriátricos. Aunque estos nódulos regenerativos pueden variar en ecogenicidad y tamaño, tienen tendencia a aparecer como nódulos hipoecogénicos que miden menos de 5-15 mm de ancho (Stonwater et al. 1990; O’Brien et al. 2004).

o Neoplasia: El hígado es un lugar común para las metástasis, principalmente a través del sistema portal, el cual drena la mayoría de estructuras abdominales. Los tumores metastásicos son frecuentemente carcinomas que se originan a partir del estómago, intestino, páncreas o glándula mamaria, sarcomas del bazo y linfosarcoma. Las neoplasias hepáticas primarias, como el carcinoma hepatocelular, también pueden verse como masas focales o multifocales, aunque con menos frecuencia que las metástasis. La apariencia de la lesiones neoplásicas es variable. Las lesiones focales hipoecogénicas son centro hiperecogénico, también llamadas “lesiones en diana”, están más comúnmente asociadas a metástasis, aunque algunos procesos benignos como la hiperplasia nodular también pueden dar patrones similares (Cuccovillo y Lamb 2002; O ́Brien 2004).

• Hepatomegalia generalizada: En radiografías simples, se produce un desplazamiento caudal y dorsal del píloro, así como, desplazamiento de los órganos adyacentes. El ángulo caudoventral del hígado suele encontrase redondeado y protruyendo del arco costal. Las causas de hepatomegalia generalizada incluyen congestión venosa, neoplasia (linfoma), hepatopatía esteroidea, lipidosis, amiloidosis, hepatitis aguda y cirrosis temprana. La lipidosis hepática y la hepatopatía esteroidea se caracterizan por incrementar de forma difusa la ecogenicidad de todo el parénquima hepático, con escasa visualización de las paredes de las venas porta. La congestión venosa y la inflamación aguda (hepatitis, colangiohepatitis) suelen producir una disminución difusa de la ecogenicidad hepática, con aumento de la visualización de los venas porta y dilatación de las venas intrahepáticas y de la vena cava caudal en los pacientes con congestión pasiva. La apariencia ecográfica del linfoma hepático difuso es muy variable, de forma que puede aparecer hipoecogenicidad difusa del parénquima, un parénquima ecográficamente normal o lesiones multifocales de ecogenicidad variable. Sin embargo, la ecografía es poco valiosa para diferenciar las enfermedades hepáticas difusas, y se necesita una biopsia casi siempre para alcanzar el diagnóstico definitivo.

2. Disminución de tamaño de la silueta hepática (microhepatía): En las radiografías simples, el cuerpo y el píloro del estómago aparecerán desplazados cranealmente, lo que produce un desplazamiento del eje gástrico hacia craneal. En algunas razas de tórax profundo, el hígado puede presentar una posición relativamente craneal y ventral, pudiendo existir un leve desplazamiento del eje

gástrico hacia craneal. La disminución del tamaño hepático suele asociarse con shunts porto-sistémicos o con hepatitis crónicas que dan lugar a cirrosis.

• Shunts porto-sistémicos (SPS): la ecografía es la técnica de imagen de elección para el diagnóstico y la evaluación de los SPS. La utilidad de la ecografía en la detección y caracterización de los SPS ha sido bien descrita (Lamb 1996 y 1998; d’Anjou el al. 2004; Szatmari et al. 2004). Los SPS representan una de las alteraciones vasculares más comunes en perros y gatos, conectan el sistema portal con la circulación sistémica a través de la vena cava caudal o de la vena ácigos.

• Cirrosis: Generalmente la cirrosis causa que el hígado aparezca más pequeño, hipercogénico y con los bordes irregulares.

3. Cambios en la radio-opacidad hepática:

  • Gas intrahepático: El gas puede penetrar en el hígado a través de la circulación

    portal o sistémica o ascendiendo a través del sistema biliar. Cuando aparece gas en los vasos, en las radiografías simples se observan líneas radiolúcidas ramificadas en la silueta hepática. La acumulación de gas en el sistema portal suele ser secuela de una necrosis de la mucosa del estómago o del intestino. La colecistitis enfisematosa origina una acumulación de gas en la parte craneoventral derecha del hígado. Los abscesos hepáticos también pueden contener gas. En todos estos casos, la ecografía permite una mejor aproximación al diagnóstico.

  • Mineralización hepática: es un hallazgo poco habitual. La mineralización focal o multifocal del parénquima hepático puede asociarse con granulomas, abscesos, hematomas o neoplasias. La mineralización del sistema biliar crea un patrón de líneas ramificadas de densidad mineral dentro del parénquima. En ocasiones, se puede visualizar cálculos biliares radiopacos. De nuevo, en todos estos casos, la ecografía permite una mejor aproximación al diagnóstico.

Páncreas

    1. El páncreas normal no es visible en las radiografías debido a su pequeño tamaño. Las enfermedades inflamatorias o neoplásicas del páncreas suelen producir la visualización de un área de opacidad tejido blando aumentada e irregular con pérdida de visualización de serosas, localizada en el cuadrante craneal derecho del abdomen, indicativa de una pancreatitis con peritonitis focal. Puede existir efecto masa y por lo tanto, el colon puede aparecer desplazado caudalmente y el estómago y el píloro hacia el lado izquierdo del abdomen. Las asas de intestino adyacentes al páncreas, como el duodeno, pueden contener gas y aparecer dilatadas, indicando íleo funcional. Sin embargo, la radiología es muy poco sensible para detectar las alteraciones del páncreas, y los hallazgos radiológicos pueden ser equívocos o normales en muchos casos de enfermedad pancreática. En este caso, la ecografía vuelve a ser nuestra técnica de elección para valorar el parénquima pancreático.

• Enfermedades difusas:
o Pancreatitis: no siempre produce suficientes cambios en el páncreas

para detectarse ecográficamente, especialmente en gatos. Por lo tanto, un resultado normal del estudio no excluye la existencia de pancreatitis. En pancreatitis agudas, el páncreas está aumentado de tamaño y

difusamente hipoecogénico mientras que la grasa que lo rodea está moderadamente hipercogénica debido a la saponificación de la grasa. En perros, la rama derecha del páncreas suele ser la más afectada mientras que en el gato, los cambios suelen ser más graves en el

cuerpo y en la rama izquierda. En pancreatitis hemorrágicas- necrotizantes pueden observarse áreas irregulares hipoecogénicas que representan zonas de necrosis y hemorragia. El edema pancreático se visualiza como líneas hipoecogénicas que cruzan el parénquima pancreático.

• Lesiones focales:
o Quistes: Los pseudoquistes inflamatorios son lesiones redondeadas

con contenido anecógeno (líquido) y refuerzo posterior, causadas por pancreatitis, que están rodeadas de una cápsula de tejido fibroso gruesa e irregular. El líquido está compuesto por secreciones pancreáticas provenientes de conductos rotos. Los quistes pancreáticos congénitos varían desde un tamaño microscópico hasta 5 cm y, a menudo, están asociados a enfermedad poliquística del hígado, riñón u ovario. Los quistes de retención se forman por obstrucción de un conducto pancreático y no pueden distinguirse de los quistes congénitos o pseudoquistes.

o Abscesos: El aspecto ecográfico es similar al descrito para los abscesos intraabdominales en otras localizaciones. En muchas ocasiones, son difíciles de diferenciar de los pseudoquistes, necrosis pancreática y neoplasias.

o Hiperplasia nodular: ocasionalmente puede verse en el páncreas de perros y gatos viejos. En estos casos, se visualizan nódulos bien definidos, de tamaño variable y de hipo- a isoecogénicos (Hetch et al. 2007).

o Neoplasias: Los tumores de páncreas exocrino, como el adenocarcinoma, son poco frecuentes aunque son el tipo de tumores pancreáticos mas observados en perros y gatos. Aparecen como nódulos o masas hipoecogénicas. Suelen desarrollarse en la porción central de la glándula y a medida que crecen pueden comprimir el conducto biliar común. Frecuentemente metastatizan a hígado. Los tumores del páncreas endocrino, como el insulinoma, son menos frecuentes. La tasa de detección ecográfica varía según el tamaño y distribución de las lesiones. La mayoría de los insulinomas presentan muy pequeño tamaño (menores o iguales a 2.5 cm) y suelen ser hipoecogénicos. Con frecuencia se diseminan a nódulos linfáticos regionales e hígado.

Gastrointestinal

La radiografía simple es la técnica de elección para pacientes con patologías gastrointestinales puesto que nos permite obtener información acerca del contorno, tamaño, posición, forma y radio-opacidad de las asas intestinales y de su contenido (siempre que este sea radiopaco o radiotransparente). La ecografía del tracto gastrointestinal (TGI) ofrece información adicional y complementaria a la que proporciona la radiología. Puede evaluarse el grosor y la estratificación de la pared y la motilidad relativa a los diferentes segmentos del TGI. Además es posible evaluar el contenido intraluminal no visible en radiografías simples. La principal limitación de la ecografía del TGI es la presencia de gas.

• Obstrucción mecánica (íleo mecánico): El lumen del TGI puede quedar ocluido por cuerpos extraños, intususcepciones, adherencias, masas originadas en la pared o por lesiones extrínsecas que lo compriman. La obstrucción mecánica puede ser completa o parcial. La radiografía es la técnica

de elección para establecer el diagnóstico de obstrucción intestinal. El hallazgo radiológico principal es la dilatación de asas proximales al punto de obstrucción. Las obstrucciones parciales son las que generan cambios menos obvios en las radiografías simples, generalmente pueden ser identificadas por la presencia del “signo de grava” (acumulación de múltiples estructuras radiopacas de pequeño tamaño en el lumen, proximal al punto de obstrucción). La ecografía es el complemento perfecto a la radiografía en casos de obstrucción, ya que nos aporta información acerca de la causa de la obstrucción, de su localización y del estado en el que se encuentra la pared intestinal. Así mismo, la ecografía es útil en los casos en los que las radiografías no permiten establecer un diagnóstico claro de obstrucción. Además, permite valorar la posible existencia de otros hallazgos de gran importancia clínica como por ejemplo linfadenopatía regional, metástasis a nódulos linfáticos en casos de neoplasia, pancreatitis o la presencia de liquido/gas libre y peritonitis en los casos de perforación intestinal (Sarma et al. 2011; García et al. 2011).

o Cuerpo extraño (CE): varían mucho en forma, ecogenicidad y tamaño. La presencia de una superficie hiperecogénica con sombra acústica distal es indicativa de CE. La sombra acústica puede ser más o menos fuerte dependiendo del tipo de material del que esté hecho el CE y de si este deja pasar o no los ultrasonidos. En algunas ocasiones, el contorno puede ayudar a identificar el tipo de CE de que se trata. Los CE lineales se muestran como estructuras lineales hiperecogénicas, muchas veces acompañadas de sombra acústica distal de débil a moderada y plicación de asas intestinales.

o Intususcepción: la principal característica ecográfica de una intususcepción es el aspecto multicapa de la pared (llamada también en anillos concéntricos o “signo del anillo”) que corresponde a la superposición de capas del intususceptum (segmento intestinal interno) y el intususcipiens (segmento intestinal externo). El intususcipiens está a menudo edematoso e hipoecogénico; el intususceptum suele presentar una estratificación normal. Acompañando al intususceptum, se invagina parte de la grasa mesentérica (hiperecogénica).

o Masas de la pared: entre las masas de tejido proliferativo que se originan en la pared del TGI, se incluyen las neoplasias, los pólipos, la hipertrofia pilórica y los infiltrados granulomatosos. El desarrollo de un patrón intestinal obstructivo visible radiográficamente depende del tamaño de estas lesiones y de si crecen hacia la luz o hacia fuera. Cuando crecen hacia la luz, suele provocar una obstrucción parcial crónica, reconocida en las radiografías por el signo de grava. Además, si se localizan a nivel del antro pilórico del estómago pueden cursar con retraso en el vaciado gástrico. La ecografía es la técnica de elección en estos casos.

 Neoplasias: cursan con engrosamiento de la pared y pérdida de la estratificación normal. Las neoplasias de tipo focal incluyen el carcinoma, el adenocarcinoma, el leiomioma y el leiomiosarcoma. Estas suelen ocasionar una obstrucción mecánica parcial y crónica. El linfoma suele se caracteriza por un engrosamiento infiltrativo de la pared y pérdida de las capas que generalmente no protruye hacia la luz, suele ser de tipo difuso o multifocal. En todos los casos, se asocian con linfadenopatía mesentérica.

• Obstrucción funcional (íleo funcional o paralítico): Se caracteriza por una dilatación generalizada y uniforme del TGI debido a la falta de peristaltismo. Las causas principales que causan el cese del peristaltismo gastrointestinal son anomalías vasculares o neuromusculares. Entre las enfermedades que provocan íleo funcional se incluyen las enteritis víricas (parvovirosis), peritonitis, compromisos vasculares (vólvulo), traumatismos espinales (daño neurológico) y las enfermedades del sistema nervioso autónomo, por ejemplo la disautonomía. En general, la radiología es la técnica de elección en estos casos ya que la ecografía se ve limitada por la presencia de gas. Sin embargo, la ecografía nos puede ayudar en algunos de estos casos para poder diferenciar si se trata de una obstrucción funcional o de una obstrucción mecánica distal, puesto que una obstrucción de tipo mecánico que se localice en una porción muy distal del intestino nos podría dar una imagen radiológica similar a la de un íleo funcional.

• Enfermedad inflamatoria intestinal (EII): no suelen asociarse con alteraciones radiográficas. La característica ecográfica más frecuente de las enfermedades inflamatorias intestinales es el engrosamiento de leve a moderado de la pared, aunque no se trata de un signo específico. Algunos parámetros útiles para distinguirlas de las enfermedades neoplásicas son la simetría, extensión del engrosamiento de la pared e identificación de la estratificación normal (Pennick et al. 2003). Las EII suelen caracterizarse por presentar un engrosamiento extenso y simétrico de la pared en la que se conserva la estratificación normal. Sin embargo, según la gravedad de la enfermedad y de la duración de proceso, los hallazgos ecográficos pueden variar desde una imagen ecográfica del TGI totalmente normal hasta pérdida de la estratificación normal de la pared. En ocasiones, las EII se asocian con un aumento difuso de la ecogenicidad de la mucosa o presencia de un punteado hiperecogénico en la mucosa (Baez et al. 1999; Pennick et al. 2003). La presencia de líneas hiperecoicas dentro de la mucosa, perpendiculares a la luz, suelen corresponder a conductos lácteos dilatados. Esta característica se asocia normalmente a enteropatía perdedora de proteínas y linfangiectasia (Sutherland-Smith et al. 2007).

• Úlceras: no suelen asociarse con alteraciones radiográficas. Ecográficamente pueden verse como pequeños defectos de la mucosa rodeados de microburbujas hiperecoicas acumuladas en el lugar de la lesión. Además, en la pared lesionada de algunos animales puede verse también un punteado hiperecogénico, compatible con la presencia de gas que atraviesa la pared.

Bazo

Ante la sospecha de una alteración del bazo en las radiografías, la ecografía aportará una gran cantidad de información adicional, especialmente considerando que sólo una parte del bazo es visible radiográficamente y que incluso en ocasiones, y especialmente en gatos, éste puede no visualizarse. La ecografía será de gran utilidad para poder confirmar la localización esplénica de una masa, evaluar el parénquima esplénico, poder también reducir en ocasiones la lista de diagnósticos diferenciales, así como guiar la toma de muestras citológicas. El uso del Doppler también será de gran ayuda para evaluar la vascularización y poder confirmar la presencia de torsiones esplénicas o infartos.

• Lesiones focales: Radiográficamente se pueden visualizar si son de gran tamaño; la ecografía permitirá visualizar lesiones de menor tamaño así como guiar la toma de muestras. La presencia de lesiones focales o multifocales en el parénquima esplénico sigue siendo inespecífico y tanto puede corresponder

a una lesión benigna (hematopoyesis extramedular, hiperplasia nodular, hematoma o infección) como a una lesión maligna (infiltración neoplásica- linfoma, mastocitoma, sarcoma histiocítico o histiocitosis diseminada- o enfermedad metastásica). Las áreas de infarto esplénico tienen un aspecto ecogénico similar a la de la torsión esplénica.

  • Esplenomegalia: Radiográficamente, se produce un desplazamiento de las estructuras próximas. En una proyección lateral, los intestinos se desplazan en dirección dorsal y caudal y el riñón izquierdo se desplaza caudalmente. Un indicador sugerente de esplenomegalia en el gato es que se observe en la proyección lateral el cuerpo y la cola del bazo. La ecografía aportará información sobre el aspecto del parénquima, pudiendo ayudar al diagnóstico diferencial. Las causas de una esplenomegalia difusa con cualquier tipo de ecogenicidad son muy diversas. Tanto la pueden producir lesiones benignas como hiperplasia nodular, hematopoyesis extramedular o abscesos, como lesiones malignas, como los linfomas histiocitosis maligna y mastocitomas. Será la citología o histopatología la que dará el diagnóstico definitivo.

  • Torsión esplénica: Radiológicamente se observa un aumento de la silueta esplénica con límites redondeados y sobre todo una posición anormal. No se puede distinguir la cabeza del bazo en su posición dorsal en una proyección VD o se observa una opacidad de tejido blando en forma de C en el abdomen craneal en ambas proyecciones. La presencia de líquido libre que suele acompañar a esta patología hace que se pierda el detalle de las serosas. Si además se produce necrosis esplénica (necrosis enfisematosa) se puede llegar a observar presencia de gas en el parénquima. La ecografía permite confirmar el diagnóstico de manera más clara en caso de sospecha o mostrarlo en casos en los que no se pueda visualizar radiográficamente. Ecográficamente se observa una esplenomegalia difusa con un parénquima hipoecogénico con múltiples líneas hiperecogénicas por todo el parénquima dándole un aspecto esmerilado, reticulado. En la luz de los vasos puede observarse la presencia de ecos intraluminales que sugieren la presencia de trombos. Al evaluar los vasos con Doppler no se observa flujo en ellos. La grasa que rodea al parénquima torsionado es hiperecoica y está descrito un signo bastante específico, aunque no patognomónico, que es la presencia de un triángulo hiperecoico, perivenoso, localizado en el hilio esplénico. En caso de producirse también una necrosis enfisematosa, se observa la presencia de gas que dificulta el examen ecográfico del bazo.

Aparato Urinario

• Alteraciones en el tamaño renal: . La radiología aporta información sobre la posición, tamaño y forma de los riñones. Radiográficamente el perro la longitud normal se encuentra entre 2,5-3,5 la longitud L2. En el gato: los valores normales son de 2,4-3 L2, siendo algo menores en seniles (1.9-2,6 L2). Los gatos castrados también suelen tener un menor tamaño renal La presencia algunos cambios como riñones de pequeño tamaño, irregulares con o sin cálculos o mineralizaciones puede ser ya bastante indicativo de una lesión renal crónica; en estos casos la ecografía aportará además información sobre la ecostructura renal, evaluación de la pelvis e identificación de cálculos radiolúcidos.

En casos de renomegalia la ecografía será de mucha mayor ayuda para distinguir entre las múltiples causas

o Neoplasia: podemos observar masas de ecogenicidad variable, únicas o múltiples. En caso de linfoma renal se ha descrito también presencia de halo hipoecoico en la región subcapsular, aun que el diagnóstico definitivo se alcanza mediante aspiración o biopsia.

o Hidronefrosis: se observara como distensión marcada de la pelvis renal con contenido anecogénico. En casos muy marcados puede haber una ausencia casi total de parénquima renal, observándose sólo la cápsula.

o Quites: aparecerán como lesiones esféricas con contenido anecoico, únicos o múltiples, pudiendo llegar a deformar el contorno renal si son de gran tamaño.

o Pseudoquiste perinéfrico: se observa la presencia de un riñón, con frecuencia de menor tamaño, forma irregular y ecostructura alterada, rodeado por líquido contenido dentro de la cápsula.

En casos de disminución de tamaño del riñón estás se pueden también visualizar radiográficamente. Normalmente asociado a enfermedad renal crónica, la ecografía nos permite evaluar la ecostructura, pudiendo detectar pérdida de definición corticomedular, evaluar la pelvis renal y determinar la presencia de infartos, que aparecen como regiones hiperecogénicas corticales de forma triangular.

La ecografía también permite detectar la presencia de cálculos renales o mineralizaciones de la pelvis renal, incluso los no detectables radiográficamente por ser radiolúcidos. En casos de sospecha de alteraciones renales agudas (como fallo renal agudo, intoxicación – por ejemplo por etilenglicol-, pielonefritis) la ecografía también nos permite detectar alteraciones que no son detectables ecográficamente, como cambios en ecogenicidad (aumento de ecogenicidad cortical, signo de banda medular), distensión leve de la pelvis renal o presencia de efusión perirenal que no son detectables mediante radiografías simples.

Uréteres

Aun que los uréteres normales no son visibles en radiografías simples, éstas pueden mostrar la presencia de cálculos radiopacos en región compatible con su localización. El uso de la ecografía en estos casos permitirá también evaluar si estos están causando signos de obstrucción.

En casos de hidrouréter, la ecografía será la técnica de elección. Aun que distensiones ureterales muy marcadas pueden llegar a visualizarse en radiografías simples. La ecografía permitirá evaluar la causa de la distensión ureteral, incluyendo cálculos, masas vesicales o ureterales.

En el diagnóstico de uréteres ectópicos, ambas técnicas son útiles y utilizadas. A menudo la ecografía será la primera prueba utilizada al no ser invasiva, pero la no visualización de la ectopia no descarta su presencia, y aun que se detecte, determinar el lugar de inserción del uréter y el tipo de ectopia suele requerir el uso de la urografía excretora.

Vejiga

La presencia de alteraciones en la vejiga será también mejor evaluada por ecografía. Aun que la radiografía puede proporcionar información sobre la presencia de cálculos, no detectará la presencia de los que son radiolúcidos sin el uso de contraste.
La presencia de cistitis y masas vesicales también se puede detectar radiográficamente mediante la visualización de engrosamiento de la pared y de defectos de llenado respectivamente al utilizar técnicas de contraste. Sin embargo, la ecografía permitirá la visualización de estas lesiones sin el uso de contraste, de forma más rápida, precisa y menos invasiva, sin la necesidad de sedación o anestesia. Así mismo permitirá evaluar la posible obstrucción de los uréteres por parte de la masa, al poder determinar la presencia de hidrouréter y hidronefrosis. La ecografía también es más sensible que la radiografía para detectar pequeñas cantidades gas en la pared vesical, como en casos de cistitis enfisematosa.

La ecografía también permite visualizar la presencia de coágulos, como estructuras hiperecoicas o heterogéneas, de forma poco definida, no adheridas a la pared y sin flujo.

Útero y ovarios

De forma fisiológica los ovarios y el útero no son visibles radiográficamente, exceptuando algunos casos en los que se puede llegar a ver la región del cuello uterino entre el colon y la vejiga en perras normales. Tanto el útero distendidos como los ovarios muy aumentados de tamaño pueden llegar a ser visibles.

• Piómetra: la radiografía puede mostrar un útero aumentado de tamaño, mediante la visualización de estructuras tubulares con opacidad de tejido blando en abdomen ventral y lateral, que pueden llegar a seguirse hasta colocarse entre colon y vejiga. A pesar de ello, la ecografía permite detectar lesiones más sutiles o iniciales como hiperplasia endometrial quística, piómetras con úteros menos distendidos o distinguir entre un útero gestante o patológico en casos de historia desconocida o dudosa.

  • Gestación: la ecografía permite detectar la gestación de forma más temprana y fiable y es por ello la técnica de elección para el diagnóstico. La radiografía sin embargo permite en gestaciones tardías (a partir del día 45 aproximadamente, que es cuando los fetos ya están mineralizados) evaluar de manera más fiable el número de fetos y evaluar su tamaño en relación al canal del parto. En casos de distocias y problemas en el momento del parto permite también evaluar el estado del feto, pudiendo determinar si está vivo y el estrés detal mediante la detección y medida de la frecuencia cardíaca.

  • Neoplasia ovárica: Los ovarios no serán visibles en su estado fisiológico, pero si como masas abdominales en casos de neoplasia. Su localización radiográfica como masas en abdomen dorsal o medio, caudales a los riñones que incluso pueden producir un efecto de tracción con desplazamiento ventral del polo caudal del riñón respectivo, es sugerente de un origen ovárico, pero la ecografía ayudará a su confirmación, con la presencia de masas normalmente heterogéneas y a menudo quística que pueden ser bilaterales.

  • Quistes ováricos: si los ovarios son poliquísticos pueden alcanzar tamaños considerables y ser visibles radiográficamente. Ecográficamente se visualizarán como estructuras compuestas de múltiples quistes anecoicos.

Próstata

Las lesiones a nivel del parénquima prostático también se caracterizan de forma más precisa ecográficamente. La mayoría de lesiones prostáticas se visualizarán radiográficamente como prostatomegalia, por lo que los cambios no son específicos, pero la radiografía nos permite evaluar alteraciones asociadas, como compresión del colon/recto, posible linfadenopatía o lesiones óseas asociadas a neoplasia prostática. El uso de la ecografía permite caracterizar mejor las lesiones, evaluar el parénquima prostático y guiar la toma de muestras.

  • Hiperplasia prostática benigna: En la ecografía se observa un parénquima heterogéneo con presencia de múltiples quistes < a 1 cm que se corresponde con quistes de secreción prostática. Se pueden observar también áreas hiperecogénicas secundarias a fibrosis o cambios vasculares.

  • Quistes prostáticos: La presencia de quistes de diferente tamaño puede distorsionar la forma simétrica de la próstata radiológicamente. El contenido es anecogénico y con refuerzo posterior. Presentan una pared fina y pueden ser algo irregulares. Su presencia se puede asociar en ocasiones a neoplasia y prostatitis.

  • Absceso prostático: En el interior del parénquima prostático se observa una estructura con límites irregulares y con un contenido hipoecogénico que puede presentar punteado ecogénico en su interior. Pueden presentar una pared engrosada y septos, e inclusiones de gas en infecciones con bacterias formadoras de gas.

  • Quistes paraprostáticos: Radiológicamente se visualiza otra estructura de opacidad tejido blando adyacente a la vejiga, craneal, a la misma altura o caudal a la vejiga. Para identificar cuál de las estructuras es la vejiga se puede realizar una cistografía retrógrada. En ocasiones puede observarse áreas mineralizadas del quiste, generalmente con aspecto de cáscara de huevo. En la ecografía se visualiza una estructura con contenido anecogénico. Si las paredes están mineralizadas tienen una apariencia hiperecogénica con sombra acústica.

  • Prostatitis: Se suele acompañar de prostatomegalia, aunque el tamaño de la próstata puede mantenerse dentro de la normalidad. El parénquima es heterogéneo y por lo general, presenta un aumento de la ecogenicidad, Se pueden observar áreas irregulares quísticas con un contenido ecogénico que se correlaciona con la presencia de abscesos. Puede observarse la presencia de mineralización del parénquima. Si hay linfadenopatía regional, suele ser leve. En ocasiones se observa reacción inflamatoria en la grasa circundante a la próstata, con un aumento de la ecogenicidad de la zona.

  • Neoplasia: Por lo general se observa una próstata aumentada de tamaño, con un parénquima heterogéneo y es frecuente la presencia de áreas quísticas con una pared irregular y un contenido hipoecogénico. También pueden observarse áreas hiperecogénicas con sombra acústica características de calcificación del parénquima tumoral. La cápsula puede estar afectada y observarse una extensión de tejido tumoral a los tejidos adyacentes. Es frecuente también la presencia de nódulos linfáticos ilíacos mediales e hipogástricos infiltrados, con un aumento de tamaño e hipoecogénicos. En casos muy agresivos se puede observar la presencia de carcinomatosis abdominal con nódulos hiperecogénicos distribuidos por el mesenterio y proliferación ósea irregular en la cara ventral de los cuerpos de las últimas vértebras lumbares.

Testículos

Aun que un aumento del tamaño testicular se puede detectar radiográficamente, para su exploración detallada y caracterización de la lesión se requiere el uso de ecografía.

  • Neoplasia: presencia de nódulos que pueden presentar ecogenicidad variable y zonas quísticas, pueden ser únicos, múltiples y uni o bilaterales.

  • Epididimitis: El epidídimo aparece engrosado e hiperecogénico. Señal Doppler aumentada.

    • Orquitis: Aumento del tamaño y aumento de ecogenicidad de todo el parénquima de forma uniforme, así como del epidídimo, sobre todo en los cuadros agudos. Se puede observar líquido alrededor del testículo.

• Torsión: Aumento de tamaño del testículo torsionado en casos agudos, con presencia de vasos que no evidencian flujo vascular en su interior. En función de la duración de la ausencia de vascularización, la ecogenicidad y el tamaño del testículo pueden variar. Cuando se produce en animales criptórquidos, se puede observar acúmulo de líquido en la cavidad abdominal o escrotal.

Adrenales

La ecografía también será la técnica de elección para evaluar las glándulas adrenales, que no son visibles radiográficamente de manera normal (con la excepción de gatos viejos, en los que pueden aparecer mineralizadas, siendo este un hallazgo sin relevancia clínica).

Los aumentos ligeros de adrenales, incluyendo hiperplasias y neoplasias de pequeño tamaño sólo son detectables ecográficamente.
Ante el hallazgo radiográfico de una masa en localización compatible con adrenal, la ecografía también permite confirmar la sospecha del origen adrenal (si se confirma su localización y no se visualiza la adrenal normal correspondiente). Además permitirá la evaluación de los vasos circundantes (aorta, cava, venas y arterias renales), para evaluar la posible invasión o formación de trombos antes de plantearse una cirugía en casos de masas adrenales.

Nódulos Linfáticos

Los nódulos linfáticos son difíciles de visualizar radiográficamente y normalmente no se puede confirmar si la alteración que visualizamos se corresponde con un nódulo linfático. Así, la presencia radiográfica de una masa abdominal sin origen claro tendrá que incluir en el diagnóstico diferencial linfadenopatía pero sólo la ecografía podrá confirmar su origen real. En casos de linfadenopatía sublumbar (nódulos linfáticos ilíacos mediales, hipogástricos y de la cadena aórtica), la presencia de una masa sublumbar en su localización sí es compatible con esta linfadenopatía. La ecografía confirma su origen y permite realizar aspiraciones.

Efusión Abdominal

La presencia de líquido libre es una de las principales indicaciones para realizar una ecografía abdominal. Aun que en ocasiones podemos obtener información útil de la radiografía, la ecografía abdominal será de mayor ayuda al permitirnos evaluar mejor la cavidad abdominal. Ente la presencia de una marcada cantidad de líquido, la visualización de la mayoría de los órganos abdominales no será posible. Aun que incluso en estas situaciones se puede a veces obtener información útil (como por ejemplo la dirección desplazamiento de estructuras gastrointestinales que contengan

gas puede sugerir la presencia de una masa u organomegalia), la ecografía será imprescindible para poder evaluar con detalle los órganos.
Ante la situación de la sospecha de una pequeña cantidad de líquido libre, la ecografía también será vital para identificarlo. En el caso por ejemplo de cachorros o animales delgados, que presentan poco detalle de las serosas abdominales de manera normal, puede ser imposible confirmar la presencia de una pequeña o moderada cantidad de efusión abdominal mediante la radiografía. La ecografía será entonces también muy útil para confirmar o descartar la presencia de líquido así como evaluar posibles orígenes (rotura de vejiga, hemorragia interna, perforación, alteraciones hepáticas, taponamiento cardíaco…) y guiar la toma de muestras para su posterior análisis. En caso de una cantidad poco marcada de líquido libre, las mejores localizaciones para visualizarlo suelen ser entre los lóbulos hepáticos y cranealmente a la vejiga. Para la toma de muestras en estos casos, los laterales del abdomen suelen ser localizaciones en las que se puede tomar una muestra ecoguiada del líquido de manera segura.

Masas Abdominales

En varias ocasiones no es posible determinar o confirmar el origen de una masa abdominal radiográficamente, aunque según su localización y desplazamiento de otros órganos se oriente el diagnóstico diferencial. La ecografía es en estos casos de indudable valor para determinar de qué órgano puede provenir la masa, así como para valorar otras alteraciones o metástasis en órganos abdominales y guiar una AFF o biopsia de la masa.

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